domingo, 26 de marzo de 2017

Bar Casa Mateo (Avenida Ausiàs Mach) 24-03-2017

Aunque ya había llegado la primavera, el invierno aún seguía dando sus últimos coletazos en toda la Península. Sin embargo, en la ciudad de Valencia, la mañana se presentaba templada, y la densa bruma no dejaba ver el sol, en el momento en que Los Dalton Buidaolles deshojaban la margarita para decidir a qué lugar irían a tomar el consuetudinario esmorzaret.


A menos de trescientos metros del Instituto, siguiendo la avenida de Ausiàs March, se encuentra el Bar Casa Mateo, un local no muy grande, pero con una gran variedad de productos y, lo más importante, su asador; algo que le da un valor añadido a su oferta gastronómica debido a los sabrosos braseados.

La avenida de Ausiàs March es una de las importantes arterias de la ciudad, que conecta en sentido perpendicular con otras, también importantes, tales como: avenida Hermanos Maristas, avenida de La Plata, avenida del Doctor Waskman o avenida de Peris y Valero. La expansión urbanística de los años setenta dio lugar a la conexión de estas avenidas y de los barrios de Malilla o Ruzafa. Sus edificios, por lo general, no superan las diez plantas y fueron pensados, en principio, para dar acceso a la vivienda a las clases sociales desfavorecidas, aunque en la actualidad sus habitantes representan más a la clase media de la Ciudad, y podemos ver edificios de renta libre y hoteles de tres y cuatro estrellas, junto a precarias construcciones de finales de los sesenta, construidas al abrigo de ayudas oficiales.
La avenida, al igual que el Centro de Formación Profesional, debe su nombre al célebre poeta y caballero valenciano del siglo XV Ausiàs March, uno de los más importantes de la literatura valenciana del Siglo de Oro.

Casa Mateo presenta a su clientela una variada y suculenta oferta de productos entre los que destacan: patatas a lo pobre con jamón y huevos rotos, rabo de cerdo, morcilla de Burgos, foie braseado, anchoas con tomate, esgarraet con mojama, ensaladilla rusa, clóchinas al vapor… entre otras viandas. Pero hay algo que le distingue de otros lugares de almuerzo, y es su carne de cerdo criado con castañas; muy parecido al filete de cerdo ibérico pero con mayor jugosidad. Una muestra de ello la podemos ver en el lomo que nos presenta el amable cocinero del establecimiento. 

Los Dalton Buidaolles, como cada semana mantienen su animada tertulia con alegría y desenfado, a pesar de las duras y controvertidas polémicas que, a veces, existen en los debates. Esta semana tocaba un repaso a las anécdotas que, en ocasiones, se producen en el día a día de la actividad docente. Aquellos compañeros que dejan huella, - para bien o para mal - por su carácter, sus virtudes o sus defectos. También aquellos para quienes la enseñanza es un pasatiempos, integrado dentro de sus múltiples ocupaciones, – aunque sea ésta la que le proporcione su principal fuente de ingresos -  con un comportamiento insolidario; intentando “escurrir el bulto” en la primera oportunidad que se les presenta.

El tono de la conversación se elevaba y las conversaciones se cruzaban en distintas direcciones, llegando a resultar inaudible el contenido de las mismas en el momento en que los miembros del grupo  dejaban de deglutir los suculentos bocadillos. Pero, como es habitual, siempre alguno de ellos – el más osado, el  más locuaz, el de más energía e impulso – sobresalía del resto y animaba el  cotarro. Alguien a quien, como todos coincidieron en tono de humor, deberían extraer de su sangre esa sustancia capaz de producir tal estado de hiperactividad y excitación, – que muy bien podría denominarse “Cristobalina” en honor a su propio nombre – para ser repartida generosamente al resto del grupo.

José González Fernández

lunes, 20 de marzo de 2017

 Bar-Cafetería "El Trovador"  (15-03-2017)

  En esa semana fallera, en la que el viernes era festivo, los Dalton Buidaolles deciden adelantar su almuerzo semanal al miércoles. Resultaba casi un deber inexcusable visitar la zona de más tradición fallera de Valencia. Se hacía necesario patear la ciudad desde Ruzafa hasta la Plaza del Ayuntamiento, en un sentido, y desde Puerta del Mar hasta Plaza de España, en otro.
El sitio elegido para este almuerzo fallero fue el Bar-Cafetería El Trovador, en la calle Conde de Salvatierra, 34, la cual conecta la avenida del Marqués del Turia con la calle de Colón, en la zona denominada la “Milla de Oro”; un lugar muy comercial, repleto de tiendas, negocios de hostelería, oficinas...  dónde el ciudadano se ve inmerso en una atmósfera de prisa y decibelios, algo de lo que el campesino huye y en la que el urbanita encuentra su hábitat natural.
Muy cerca de El Trovador se encuentra el Mercado de Colón, en su día de abastos, pensado para cubrir las necesidades del Ensanche: una zona que comenzó a poblarse, en las primeras décadas del siglo XX, por la nueva burguesía. Actualmente, esta construcción de estilo modernista, del arquitecto Francisco Mora Berenguer, se encuentra rehabilitada y su interior está destinado a comercios y cafeterías.
El Bar-Cafetería El Trovador cuenta con una fachada estrecha, pero con un amplio interior. No obstante, a determinadas horas de la mañana la afluencia de público es tanta, que has de esperar si quieres coger mesa.  Es llamativo ver en este local, a ejecutivos trajeados y empleados de comercio junto a obreros de la construcción, funcionarios o jubilados; todos atraídos por el buen yantar en variedad y cantidad y, sobre todo, por el precio tan adaptado a las épocas de crisis económica.   Digno de mención es también, la rapidez en que eres atendido; tal vez porque el contagio de la prisa del cliente hace que los camareros y cocineros desarrollen unas habilidades especiales, transcurriendo muy pocos minutos desde que pides en barra hasta que te sirven en mesa.
La amplia gama de productos que nos ofrece El Trovador, da lugar a que cualquiera pueda adaptar el bocadillo o plato combinado a su dieta o a sus apetencias. Una amplia variedad en carnes, tortillas, longanizas… por una parte, o bien, para opciones más bajas en calorías, verduras y escalibadas con atún. Además, para quienes acostumbren a tomar dulce por la mañana, existe también pastelería y bollería.

Las Fallas de Valencia, consideradas hoy como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, han sabido conjugar, a lo largo de la historia, la creatividad y el arte con lo satírico y cómico, un binomio imprescindible en esta fiesta del fuego y de la pólvora.
Las Fallas son una fiesta que tiene su origen en las luminarias dedicadas la noche previa a la festividad de San José. Desde antiguo, el gremio de carpinteros hacían limpieza de sus talleres, - preparándose para la entrada de la primavera – quemando todos los desechos de la madera y objetos inservibles. Sin embargo, algunos autores intentan ver en el culto a fuego un origen pagano, similar al de las hogueras de San Juan.

El mes de marzo suele tener unos cambios climáticos frecuentes, y en este de 2017, se manifiestan con toda su crudeza; pues después de una semana de altas temperaturas, vinieron días de viento, lluvia y frío. No obstante, en los días más importantes de las Fallas, el buen tiempo fue el protagonista y permitió que, tanto propios como extraños, pudieran visitar ese museo al aire libre que son las exposiciones falleras; ese ambiente en el que se mezcla el estruendo de las mascletás con la música y con el olor a pólvora y buñuelos de calabaza. 
Los Dalton Buidaolles no podían perderse este apasionante espectáculo de luz, color y sonido, y aprovecharon la mañana del miércoles para visitar la plantá de algunas de las fallas más importantes.


José González Fernández

lunes, 13 de marzo de 2017

Bar-Restaurante Waksman  (Avda. Dr. Waksman)  10/03/2017

La primavera - ese renacer de la vida - estaba ya a la vuelta de la esquina, aunque los 26 grados vestían la mañana casi de verano. Después de la lluvia y el frío de las semanas anteriores, por fin el astro sol calentaba la ciudad y hacía aparecer las primeras yemas en los brotes de los árboles de parques y avenidas. Los viandantes iban algo ligeros de atuendo y las chicas mostraban sus desnudos y blancos hombros dispuestos a ser bronceados y a absorber la vitamina D.  Sin embargo, Los Dalton Buidaolles, - que como cada viernes iban a almorzar – se mostraban algo remisos al prematuro destape, y algunos aún seguían cubriendo su mondadas testas; tal vez por costumbre, tal vez por coquetería, lo cierto es que esa parpusa de chulapo isidreño, todavía formaba parte de su indumentaria.

A pie o en bicicleta, esta semana tocaba visitar un establecimiento, no muy alejado del Instituto, de la avenida del Doctor Waksman, 33.  El local toma el mismo nombre que el de la avenida, es decir, Bar-Restaurante Waksman.
El doctor   Selman Abraham Waksman, fue un ucraniano-estadounidense, premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1952. Este reputado científico se había labrado una prestigiosa carrera gracias a sus investigaciones y descubrimientos en antibióticos tales como la antimiocina, aunque éste nunca se pudo utilizar debido a su alto grado de toxicidad.   El descubrimiento de la estreptomicina, el segundo antibiótico útil en la historia de la humanidad, - el primero fue la penicilina – le sirvió para obtener el premio Nobel. Sin embargo, fue su alumno, Albert Schatz, el descubridor del mismo. Waksman, utilizando su prestigio como microbiólogo, se atribuyó tal descubrimiento, negando la genialidad de Schatz y aprovechándose del usufructo de las patentes durante años. Mucho después de la obtención del famoso galardón, ambos llegaron a un acuerdo económico, y la Universidad de Rutgers otorgó a Albert Schatz la autoría del brillante descubrimiento, pero la Academia Sueca nunca reconoció su error.
Se comentaba esa mañana, entre los Buidaolles, la injusticia de que la avenida valenciana aún conservara el nombre del doctor que se benefició indebidamente de los conocimientos de su alumno, pues, en realidad, la vía debería llevar el nombre de Albert Schatz, auténtico autor de tan valiosa aportación a la ciencia. Desde aquí queremos instar al Excelentísimo Ayuntamiento a su cambio, aunque ello sólo suponga un homenaje póstumo.
 
A colación de las apropiaciones indebidas, también fueron objeto de tertulia los continuos robos que se venían registrando últimamente en la ciudad, incluso algún caso en el propio Instituto. Anécdotas tales como el ocurrido el curso pasado; la mañana en que un caco entró en una de las aulas y sustrajo la cartera a un compañero, cuando éste tuvo un momento de distracción.  El cuerpo del delito apareció una semana después, sin el dinero, claro, – y menos mal que con la documentación – en los lavabos de un famoso restaurante de la ciudad, donde, al parecer, el mangante se había dado un homenaje con el efectivo que contenía.  También se comentó otro robo de una oficina bancaria en un pueblo de Jaén, donde el magrebí que fue a la campaña de aceituna, - de la que tal vez no obtuvo la renta que esperaba – entró en la oficina encapuchado y empuñando un hacha, arma con la que amenazó al único empleado de la sucursal. No obstante, debido a las medidas de seguridad, el botín no llegó a alcanzar los 900 euros.
Todo esto en una semana en la que la noticia, en todos los medios de comunicación, eran las filtraciones de Wikileaks, las cuales dejaban al descubierto las armas cibernéticas de la Central de Inteligencia Americana (CIA). Ese ambicioso programa de espionaje cuyo objetivo son los sistemas Android,  iPhone, Linux y Smart TV.
Una semana de intrigas y pánico informativo, pero que a los valencianos les ponía a las puertas de su fiesta más esperada, las Fallas. Los Dalton Buidaolles degustaban plácidamente esos bocadillos de tortilla, panceta y otros productos ofrecidos en el Bar-Restaurante Waksman, local que hace honor al nombre de la avenida. Una avenida que hace honor, a su vez, a un premio Nobel no merecido.

José González Fernández

domingo, 26 de febrero de 2017

Bar Restaurante L'Amistat (Barrio de Malilla) 24-02-2017

Después del polvo en suspensión sahariano del día anterior, la mañana levantina sorprendía con una fina lluvia que embarrizaba las calles y teñía de marrón los vehículos, aunque eso no fue óbice para que, como cada viernes, los Dalton Buidaolles visitaran – esta vez paseando y con paraguas – un local cercano al Instituto: en el ya frecuentado barrio de Malilla.

El Bar Cafetería L’amistat en la calle Oltà, 33, cuenta con un local no muy amplio, situado en una zona de población creciente, cuya clientela está formada por empleados del sector servicios, funcionarios y jubilados. La elocuencia de su nombre, ya es de por sí una muestra del ambiente alegre y desenfadado que en su interior se respira; grupos de amigos y colegas comparten risas al tiempo en que, por la comisura de sus labios, les chorrea la sabrosa salsa de los callos o el all i olli de los calamares.

Callos en salsa
Bacalao y calamares
Si hubiera que mencionar la cualidad principal del Bar Cafetería L’amistat, destacaríamos su amplia variedad de productos: sangre con cebolla, croquetas, morcillas, longanizas, tortillas, rabo de toro… entre otros muchos productos e ingredientes para combinar bocadillos y platos. Es posible que la calidad de los mismos no sea excesiva, pero compensa esto el hecho de tener múltiples posibilidades de elección.

El tema, de candente actualidad en los últimos días, fue la sentencia de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca sobre el caso Noos. En la tertulia, todos parecían coincidir con la indignación de un sector mayoritario de la población, porque el cuñado del Rey, a pesar de haber sido condenado a algo más de seis años de prisión, quedara, provisionalmente, libre y sin fianza. El debate, por tanto, estaba servido entre quienes estaban a favor de que la constitución se modificara para dar entrada a otras formas democráticas de elegir al Jefe del Estado, y los que consideraban que eso supondría la ruptura de la unidad nacional, al dar pie a los partidos nacionalistas a pedir la independencia en sus territorios.

Otro tema tratado, fue la victoria del Valencia Club de Futbol sobre el Real Madrid en partido de liga. Todo parecía indicar que, después de una pésima campaña del equipo Che, en lo que se llevaba de campeonato liguero, últimamente, estaba viendo la luz al final del tunel.

Para sorpresa general, alguno de los Dalton confesó que aún era analmente virgen: es decir, que, como medida de prevención, aún no se había hecho la colonoscopia recomendada a la población cuando alcanza determinada edad. Un tema que dio comienzo con cierto cachondeo, derivó en un coloquio serio, hasta con aportaciones científicas.

En una fecha carnavalera, ¿cómo no deleitarse con los placeres de la carne? – aunque sólo sea de caballo o de cerdo – Pues el carnaval, cuyo significado tiene una derivación de “bacanal”,– fiesta celebrada en la antigua Roma en honor a Baco -  supone, precisamente, eso: deleitarse con los placeres de la carne, del vino… y del sexo. Una fiesta de origen pagano que con el tiempo ha ido cobrando carácter religioso; un atracón sin medida, de todo aquello que pudiera resultar placentero, durante la semana anterior a la cuaresma. - Tiempo de ayuno y continencia previo a la Pascua. “Aquí, - como diría Serrat -  el noble y el villano, el prohombre y el gusano, bailan y se dan la mano, sin importarles la facha…”

Sin embargo en Valencia, el Carnaval no es tan celebrado como en otras ciudades, aunque en el Bar Cafetería L’amistat los Dalton Buidaolles encuentren el deleite no sólo en el sentido del gusto, también en el de la vista. Las curvas voluptuosas de aquella solícita y camplaciente camarera, - de ceñido pantalón y camiseta - dio lugar a un nuevo tema de conversación, eso sí, aquí sin debate; pues parecía haber unanimidad y aprobación general. No obstante, la discripancia sólo surgió cuando se ponía en tela de juicio si los atributos más atractivos de aquella muchacha, eran naturales o, por el contrario, habían sufrido cierta alteración de volumen. Consciente ella de su poder seductor, del mismo modo que una modelo en pasarela, se movía con donaire y gallardía, embobando a la clientela, - eclusivamente masculina - que en ese momento frecuentaba el establecimiento.
 


…Y los Buidaolles, cual niños lactantes  risueños  - cuando ven aparecer el cántaro de su primer manjar - se recreaban en su embeleso. Como dice la canción: “Viejos sinvergüenzas, os veréis un día de estos con el rabo entre las piernas”. En este caso, desgustando también  el sabroso rabo de toro en su boca.



José González Fernández

martes, 21 de febrero de 2017

 Bar Restaurante Colau (La Fonteta de Sant Lluis) 17-02-2017

El viento de días anteriores había desaparecido por completo y la mañana se presentaba templada e invitaba a pasear; por lo que los Dalton Buidaolles volvieron de nuevo al barrio vecino del Instituto: Fuente de San Luis.

En la plaza del Músico Cuesta, 2, se encuentra la Cafetería Colau, un local amplio y confortable que ofrece almuerzos, comidas, cenas… y una zona infantil interior para que los padres puedan comer relajadamente mientras los peques se divierten.

Su variedad de productos, permite elegir entre carne o pescado y combinarlos con las típicas habitas tiernas, pimientos, tomate, all i olli, etc. De hecho, los bocadillos degustados fueron: de bacalao, calamares y carne de caballo.

Uno de los temas de la mañana, fue la curiosa noticia del abuelo pistolero de 71 años, que atracaba bancos y farmacias en Barcelona con una pistola de fogueo. Una persona sin antecedentes penales que sus exiguos botines de inicio, no le dieron para poder cambiar de vida y continuó atracando, y en la última farmacia asaltada, - viendo que sólo iba a poder trincar la escasa cantidad de 200 € - le dijo a la dependienta: “Niña, dame también una caja de viagra de 100 mg.” Al parecer, debió hacer un uso frecuente de tan importante elixir, pues cuando los mossos d’escuadra le aprehendieron, sólo le quedaba una grajea en el bolsillo.

También se habló de la huelga de estibadores portuarios, un singular gremio de trabajadores de puertos de mar españoles en el que aún prevalecen formas de contratación en círculo cerrado; ese nepotismo que se manifiesta al transferirse el puesto trabajo entre familiares, con la prohibición expresa o tácita de que las mujeres puedan acceder a tales empleos.

Pero el tema que originó gran debate y controversia fue el de la profesión de notario, con grandes discrepancias entre dos de los Dalton, que con ímpetu y vehemencia se enzarzaron en la polémica, la cual estaba servida entre quien opinaba que su condición es la de un funcionario al servicio de la Administración del Estado, y quien decía que es un empresario-profesional, puesto que sus beneficios varían en función del número de clientes a quienes atienda. Aunque ambas partes llevaban razón, quiero citar aquí las reflexiones de Pio Mota, un bloguero experto en Derecho.

“Nuestro ordenamiento jurídico reconoce y ampara la existencia de figuras sociales que por su ambigüedad o por contradecir la norma general aceptada (en este caso, la libertad de mercado) o por su anomalía pueden asimilarse a formas corruptas. Una de ellas es la situación especial amparada por la ley de notarios y registradores, que disfrutan de un doble “status”: como funcionarios y empresarios autónomos, lo que les otorga un carácter privilegiado. Como funcionarios públicos acceden al cargo por oposición y son depositarios de la fe pública, pero ejercen su actividad en despachos privados independientes, costean su funcionamiento, contratan a su personal, y la cuantía de su retribución depende del número de actos administrativos en que intervengan: formalización de documentos públicos e inscripción registral de los mismos, respectivamente, funciones todas ellas propias de un empresario privado. El número de plazas está rigurosamente limitado por lo que ejercen su función en régimen de monopolio que les garantiza beneficios más que notables. Sin duda no mentía el jefe del Gobierno, Mariano Rajoy cuando declaró que ganaba más como registrador que dedicándose a la política. Notarios y registradores forman parte de la elite funcionarial sin ser específicamente funcionarios.

    Si la ley definiera con precisión su personalidad jurídica, como funcionarios públicos se instalarían en oficinas del Estado, y éste percibiría de los particulares las tasas reglamentarias por la prestación del servicio.

    Si, por el contrario, actuasen como empresarios, perderían el privilegio del monopolio con lo cual se facilitaría la libre competencia y los ciudadanos podrían acudir a los profesionales que les infundieran mayor confianza. La libertad de elección redundaría en aumento de elevación a público de los contratos y su inscripción reforzaría la fuerza probatoria de los títulos en beneficio de la seguridad jurídica.

    Cualquiera de las dos modalidades posibles sería preferible al actual maridaje entre lo público y lo privado, cuya permanencia solo se justifica por el mantenimiento de privilegios anacrónicos que la sociedad rechaza por injustos y nocivos.”

            De todo esto puede sacarse una conclusión o moraleja, y es: que nunca se le puede decir a nadie, de forma tajante, aquello de “estás equivocado”, pues hasta un reloj parado, dos veces al día está en lo cierto.


            La Cafetería Colau, como suele ser frecuente en otros locales, sus servilletas muestran mensajes filosóficos que te invitan a reflexionar. Un ejemplo de ello es la siguiente frase: “Si amas lo que haces, ni los lunes te quitan la sonrisa”. Sin lugar a dudas, los Buidaolles aman lo que hacen, - sobre todo los que ya están jubilados – y la sonrisa nunca desaparece de su cara, y mucho menos cuando llega San Viernes.
           


José González Fernández
Bar Restaurante Toribio (10-02-2017)

“Plus Ultra”, una expresión latina de la que el emperador Carlos V  hizo su lema personal, y cuyo significado es “Mas allá”; que servia para arengar al combate a los navegantes. Una inscripción que figura en los pilares del escudo nacional,  como símbolo de la creencia mitológica de que Hércules los puso en el Estrecho de Gibrarltar para señalar el límite del fin del mundo.

El Bar-Restaurante Toribio no está en el fin del mundo; ni siquiera en el extrarradio de la ciudad de Valencia, se encuentra en la calle Plus Ultra, 30, en una zona muy poblada entre las avenidas de la Plata y la de Dr. Waksman. Una barriada de la que ya se habló en un capítulo anterior.

Toribio, evoca el recuerdo de Santo Toribio de Liébana, en esa comarca de Cantabria de donde procede el famoso cocido lebaniego. Un contundente plato para soportar el frío clima de los Picos de Europa. Sin embargo, en este concurrido bar-restaurante, para almorzar, nada mejor que una tortilla de patatas con cebolla caramelizada.

Los Dalton Buidaolles visitan este viernes dicho local y, como siempre, mantienen una tertulia animada, con los temas que han sido noticia en esta fría semana de invierno: Las divisiones internas de los partidos, – como es el caso de los Socialistas y de Podemos - o la decisión del partido Ciudadanos de eliminar de su ideario  la referencia de socialdemócratas y centrarse en el modelo liberal. También se habló del problema de las pensiones y de su pérdida de poder adquisitivo, o de los concursos de tiro a los que uno de ellos es aficionado.

Una semana, casi sin darse cuenta,  en la que se llega al ecuador del curso, habiendo superado la cuesta de enero, un cuatrimestre que se presenta más llevadero gracias a las vacaciones de Fallas y de Pascua.



José González Fernández

sábado, 21 de enero de 2017

Bar Hermanos Barberá (La Malvarrosa) 20 de enero de 2017


Es el día en que ese hombre de mirada severa, dedo acusador, paladín del dorado esperpento… toma posesión de su cargo como 45º Presidente de los Estados Unidos. Ese personaje que antes de llegar ya ha hecho temblar al mundo con sus amenazas, es obvio que no viene en son de paz; pues el pronunciar su propio apellido “Trump”,    ya de por sí suena a estruendo o impacto. No en vano, ya se ha encargado de sembrar hostilidades en los países de su entorno y en China. Su programa político representa las corrientes más conservadoras que preconizan el poteccionismo económico y el cierre de fronteras. Sin embargo, el alcance de ese pregonado enroque, está aún por ver. Es obvio que su agresiva actitud sólo forma parte de una estrategia de negociación, con la que busca asustar a sus futuros adversarios y que éstos renuncien a una parte de sus pretensiones. Igualmente, el tiempo dirá si esta política surtirá efecto imitación por parte de otras potencias económicas europeas.
Este ha sido uno de los temas de la tertulia del día de Los Dalton Buidaolles en su visita al Bar Hermanos Barberá, en el barrio de La Malvarrosa. El establecimiento se encuentra en la Avinguda dels Tarongers, 39, entre la playa y la UniversidadEl barrio, situado al Noreste de ciudad, se denomina así por la planta que lleva su nombre, que en otro tiempo creciera por la zona. Tanto a su playa como a su paseo marítimo, tan frecuentados en época estival, se les identifica también con ese evocador topónimo. Allí se encuentra restaurada la casa del novelista Vicente Blasco Ibáñez, y Sorolla se inspiró en su paisaje y su luz en una gran parte de sus pinturas. Un perfumista francés, Jean Felix Robillard, cultivó aquí este geranio para su fábrica de esencias en el año 1812. 

El barrio surge como un poblado marinero de clase humilde y poco adinerada. Sin embargo, los proyectos urbanísticos han ido transformándolo, construyéndose edificios de pisos caros en lo que antes eran casas, atrayendo con ello a una población de mayor poder adquisitivo, que ha elegido vivir junto al mar. En la actualidad cuenta con algo más de 14.000 habitantes.
Uno de los monumentos importantes del barrio, que forma parte del patrimonio histórico artístico, es el Hospital-Asilo San Juan de Dios, edificio modernista que data de 1907, con estructura metálica y ladrillo visto en todo el edificio como elemento de expresión, con frisos cerámicos, lo cual le da una apariencia distinguida. Fue diseñado por Francisco Mora Berenguer, quien diseñó también el mercado de Colón, del mismo estilo.
El barrio cuenta también con un hospital clínico universitario, que está justo enfrente de la playa.

El Bar Hermanos Barberá tiene un amplio local donde es difícil encontrar mesa libre a determinadas horas de la mañana. Un establecimiento moderno que intenta reflejar en la decoración de sus paredes, en gran tamaño, los iconos más populares de la ciudad de Valencia: La Virgen de los Desamparados, las construcciones modernistas emblemáticas, el equipo de futbol del Valencia en su época dorada… símbolos comunes con los que se identifican la mayoría de su clientela. Como plato interesante en su degustación ofrece el bacalao con huevo frito y cebolla.


El duro y crudo invierno se estaba dejando notar en toda la península y, de forma especial, en la zona de Levante. Las temperaturas bajaron considerablemente y llegó a nevar a nivel del mar, en lugares donde hacía más de noventa años no lo hacía.  Denia, Alicante, Torrevieja y una gran parte de la provincia de Valencia, se llegaron a cubrir con el espeso blanco manto, y, en algunas zonas, produciendo cortes de carreteras y suministros energéticos. Este viernes, había estado lloviendo durante toda la noche en la ciudad del Turia y, justo en el momento del almuerzo, daba la impresión de que se hubieran desatado las fuerzas de la naturaleza con toda su ferocidad; rayos, truenos, granizo… se dieron cita esa mañana como si de un conjuro se tratara.  El fuerte oleaje azotaba todo el litoral, llegando a anegar algunas playas, como era el caso de la del Saler, la de Pinedo y también la de La Malvarrosa.

No obstante, sin temer al frío, al viento o a la lluvia, Los Dalton Buidaolles fieles a lo que ya se está convirtiendo en un ritual o deber inexcusable, acuden a su cita semanal en la que lo importante no es sólo comer, sino también la relación, la tertulia, la risoterapia, el intercambio de vivencias tanto personales como profesionales… en definitiva, la convivencia de un grupo informal que facilita la relación en los grupos formales y mejora la comunicación y eficiencia de los mismos.

José González Fernández