José González Fernández
Todos los viernes del curso escolar, a las diez de la mañana, un grupo de profesores del Centro Integrado Público de Formación Profesional “Ausiàs March”, coinciden en un hueco de su horario a esa misma hora furtiva, y fieles a la tradición, deciden acudir a los templos gastronómicos más populares de la ciudad y de las localidades limítrofes; a aquellos negocios de hostelería de contraste paisajístico y de amplia diversidad en el espectro social.
domingo, 17 de septiembre de 2017
Bodega-Bar Flor, “El Cabañal” Valencia (15-09-2017)
miércoles, 13 de septiembre de 2017
Bar- Restaurante Casa Cent-Duros, Borbotò. (08/09/2017)
Pasan los días, las semanas y los meses… pasa la vida. A punto ya de pasar también ese tórrido verano; asfixiante en el aspecto climatológico, inquietante en el terreno político-social, Los Dalton Buidaolles, con nuevo logotipo, vuelven al ataque para iniciar el curso académico con energías renovadas y sin que el peso de los años se deje notar en sus cabezas, aunque deberíamos decir en el interior de las mismas, ya que en el exterior casi todos peinan canas.
Las tensiones internacionales entre Corea del Norte y Estados Unidos siembran la preocupación en todo el mundo y amenazan la paz. Una paz inexistente, cuando los focos de conflicto bélico cada día son mayores en oriente medio y en los países árabes. Una paz embargada, cuando los atentados yihadistas llegan hasta Europa; como es el caso de lo ocurrido en las ramblas de Barcelona en el mes de agosto.
El paisaje huertano permite relajar la mirada y, a pocos kilómetros de la gran ciudad, meterse de lleno en el ambiente rural puede ser una respuesta al estrés y a las prisas. En Casa Cent Duros el tiempo parece no haber transcurrido. No. No exageraba Juan Echanove – famoso actor y buen crítico gastronómico - cuando decía que, todos los días, más de trescientas personas frecuentan
Especial mención requiere aquí también el cremaet, que, a pesar de lo que muchos piensen, no tiene gran contenido alcohólico, ya que la función de quemar durante unos segundos el ron que contiene, le baja la graduación, consiguiendo así un combinado perfecto con el café, la canela, el azúcar y el limón. En este local le dan un toque de distinción, al ponerle unos granos de café flotando en el vaso. Una bebida, autóctona de la Comunidad Valenciana, que no llega a ser tan conocida como la paella, pero que va camino de serlo.
Los Dalton Buidaolles, con aspecto deportivo
y veraniego aún, disfrutan de la tertulia y rememoran sus andanzas por las Sierras de Segura y Cazorla, cuando en el abrasador mes de julio, un importante número de ellos, estuvieron deleitándose con esa otra afición para ellos, cual es la música. El blues y la gastronomía tradicional de la zona se dieron cita en el epicúreo encuentro en las prebéticas sierras de Jaén, en el multitudinario festival de blues de Cazorla.
Y todo en un día en el que, además, celebraban el hecho de que uno de Los Buidaolles acababa de ser abuelo por primera vez.
José González Fernández
sábado, 24 de junio de 2017
Restaurante Ca Marcos (Beniparrell) 23/6/2017
El verano en el almanaque acababa de hacer su entrada, pero
en el aspecto climatológico se estaba dejando notar desde finales del mes de
mayo. El record de temperaturas, para el mes de junio, se había alcanzado en la
península, con registros de 44 grados en la Meseta, Andalucía y Extremadura.
Hacía mucho tiempo que en el citado mes no se alcanzaban esas cifras.
Entonces, ¿si el verano acababa de llegar, lo de las tres
semanas anteriores había sido un simulacro, o era tal vez un conjuro astral
para hacernos pasar por ese purgatorio previo al infierno del venidero mes de
julio?

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Uno de los temas de conversación estuvo relacionado con el
deporte UFC (Ultimate Fighting Championship), unas
artes marciales mixtas que consiste en una pelea entre competidores de
distintos estilos, en un combinado de artes tales como: boxeo, jiu-jitsu
brasileño, sambo, lucha, muay thai, karate, judo, entre otros.
Esto es algo que está arrasando actualmente en audiencias televisivas y en
asistencia a los pabellones, donde el ring es una jaula octogonal con una lona
acolchada, en la que parece que vale casi todo, con algunas excepciones, claro…
como por ejemplo: pisar la cabeza del adversario. Una lucha completa, un gran
espectáculo sensacionalista que se nutre por aquellos espectadores ávidos de
violencia, con una carga agresiva que dista mucho de la filosofía oriental
pacifista del yin y el yang.
También hubo otros temas de tertulia, pero estos mejor
dejarlos en el secreto del sumario, pues el momento solaz de desinhibición y
esparcimiento, daba pie a comentarios y chascarrillos no siempre aptos a la
ética del lector y objeto de autocensura de este cronista.
En esa mañana previa a la noche de San Juan, en la que arde
una parte de la península bañada por el Mediterráneo, los Buidaolles comparten
viandas y tertulia, igual que dice la canción “Fiesta” de Joan Manuel Serrat en una de sus estrofas:
como comparten su pan,
su tortilla y su
gabán,
gentes de cien mil
raleas”
Curiosamente, la versión original, antes de ser censurada en
la época franquista, en lugar de “tortilla”,
decía “mujer”. No obstante, Los Buidaolles es posible que no
llegaran a atreverse a hacer lo que la versión original recomienda.
José González Fernández
domingo, 11 de junio de 2017
Cantina Guardia Civil (Calle Cantarranas, 3) 09/06/2017
Tendríamos que preguntarnos ¿qué sería primero el nombre de la calle – Cantarranas- o la construcción del cuartel? Porque las ranas suelen cantar en humedales de agua dulce, y aquí la proximidad al mar no es muy propicia para tan singular batracio. Por otra parte, si consideramos que la construcción del edificio se remonta a los años cuarenta o cincuenta - época de esplendor de la Dictadura Franquista – todo induce a pensar que lo que ahora es la cantina, antes fueron los calabozos donde les hacían cantar a los delincuentes, a través de los coercitivos métodos de seducción o tortura, quienes tras pasar por alguna de esas sesiones, contestaban a las preguntas emitiendo sonidos similares al “croar” de las ranas. Pero claro… eso solo forma parte de la imaginación de una mente peliculera y novelesca de alguno de los Buidaolles, sin la existencia de hechos probados. El origen real del
nombre del barrio podría estar en la existencia de estos anfibios en el lugar,
dada la proximidad de la desembocadura del río Turia.
El tema de la tertulia del día fue el terrorismo yihadista – este sí, con la seriedad que el mismo infunde -, debido a los recientes atentados en Londres y Mánchester. La preocupación de la tertulia estaba en torno a la propagación del islam en occidente y del pensamiento fundamentalista. Sus proclamas para conquistar España a través de las corrientes migratorias. Digno de mención fue el adoctrinamiento que, desde alguna mezquita, estaba haciendo algún imán quien veía a España como un país de gente débil, sin sentimiento hacia el patriotismo, fácil de seducir a través de las drogas. El escrito dirigido a sus fieles dice frases tales como la siguiente: “En este tipo de sociedad, sin valores y proclive al pecado, es fácil penetrar, pues su enfermedad moral será el campo propicio para nuestros intereses” . Otro de los objetivos de este fundamentalismo es la ocupación pacífica del territorio, legalizando su situación, empadronándose, adquiriendo propiedades, montando empresas… consiguiendo la nacionalidad. Se piensa que la baja natalidad de occidente dará lugar a que, dentro de unas décadas, la población musulmana supere a la de otras religiones, controlando las instituciones y los poderes de nuestro estado de derecho e imponiendo su cultura.
Sin lugar a dudas, esta es una vía pacífica de conseguir sus objetivos; sin atentados terroristas y sin sacrificar sus propias vidas a través de inmolaciones o tiroteos con nuestras fuerzas de seguridad.
Todo esto constituyó un largo coloquio tras el almuerzo, un debate que permanece latente en nuestra sociedad no exento de polémica, pues es obvio que se cruzan las ideologías de quienes piensan que, el simple hecho de tratar este tema, ya supone fomentar el odio - pues no todos los musulmanes son iguales -, y aquellos otros que defienden el proteccionismo y el cierre de fronteras incluso para los refugiados. Dos corrientes de pensamiento diametralmente opuestas, pero no carentes de argumentos para defender sus posturas.
José González Fernández
miércoles, 7 de junio de 2017
Bar-Restaurante Casa El Famós (Ermita de Vera) 02/06/2017
El calor húmedo se dejaba notar en la brumosa mañana de primavera en toda la la huerta valenciana. Los medidores callejeros de temperatura indicaban a la sombra más de 26 grados en el momento en que los Dalton Buidaolles se dirigían al Bar-restaurante “Casa El Famós”, para realizar su semanal almuerzo.
Las acequias del río Túria, que tanta vida y grandeza le han aportado a la huerta valenciana, y por ende a su economía a lo largo de los siglos, son canalizaciones de agua que proceden de la época de los romanos, aunque llegaron a desarrollarse en la época de explendor del dominio musulman.

Ir a Casa El Famós es como ir un día a comer al campo pero sin prescindir de las comodidades de un establecimiento que se adapta a los gustos y necesidades de sus clientes sin perder la tradición culinaria del lugar donde se ubica.
Una mañana en la que el tema político a nivel internacional fue el abandono de Estados Unidos del acuerdo de 2015 de Paris sobre la emisión de gases de efecto invernadero, otra polémica decisión de Donald Trump para dar cumplimiento a sus promesas electorales en pro de los intereses de la nación.
Pero como este tema no daba pie a afrontar el fin de semana con alegría y optimismo, Los Buidaolles comenzaron a hacer planes para asistir a un concierto de música que se celebraría en la sala valenciana “16 Toneladas”, el día 7 de junio, en el que actuaría el prestigioso guitarrista de Memphis, Eric Gales.
Todo esto en un día en el que se celebraba el 50 aniversario de la salida al mercado del disco del Beatles “Sgt. Pepper's”. El tema de conversación se derivó también al recuerdo de la música que vino después: el rock sinfónico. Esos temas en los que las tecnologías del sonido ayudaron a crear una música, a veces fruto del virtuosismo profesional, pero otras producto de los efectos electrónicos combinados en los distintos instrumentos.
También se habló de las nuevas tendencias, sobre todo en España, de los festivales de música “Indie” y de los nuevos grupos que están surgiendo en este estilo musical.
Una semana más, Los Dalton Buidaolles se reú nen en torno a una mesa, con la alegría que les caracteriza y para ser conscientes de que pasa la vida, pero que en estos breves momentos es en los que se encuentra la felicidad.
José González Fernández
viernes, 12 de mayo de 2017
Cervecería "El Barrilito" (San Marcelino) 12-05-2017
En pleno mes de las flores; suave y cálido como es habitual en
la ciudad de Valencia, cuando en otros lugares de la geografía española las
tormentas de primavera azotaban los campos, los Dalton Buidaolles se reunían de
nuevo para ir a almorzar. En ese día en el que el CIPFP Ausiàs March cumplía
veinte años desde su puesta en funcionamiento, con la consiguiente celebración
y programación de actividades extraescolares y encuentro de muchos de los
profesores que han pasado por el Centro en estos años. Una efemérides que
serviría para evocar el recuerdo de los miles de alumnos que se han formado en
sus aulas y que, en su inmensa mayoría, pudieron incorporarse
satisfactoriamente al mundo del trabajo. Un momento para la alegría: por el
reencuentro con profesores jubilados o destinados en otros centros. Un momento
para la tristeza: al recordar a algunos de los que, desgraciadamente, ya no
están en este mundo. Pero, sobre todo, un momento para ensalzar los valores de
una comunidad educativa que, día a día, ha ido creciendo tanto en su oferta
educativa como en su número de miembros.
Como lugar de interés cultural podemos destacar en San
Marcelino el Centro Multiespacios “La
Rambleta”. Funcionando desde hace cinco años con programación muy diversa,
cuenta con un teatro, una biblioteca especializada en música y salas de ensayo
para danza.
La cervecería El Barrilito es un lugar espacioso con una
oferta gastronómica variada y a buen precio, entre la que podemos destacar el bocadillo
de calamares, una costumbre muy habitual en los bares de Madrid que se está
extendiendo a otros muchos lugares y, sobre todo, a Valencia.
José González Fernández
domingo, 7 de mayo de 2017
Restaurante-Arrocería Nao Borraset, (Pinedo) 05-05-2017
Algo más de un mes desde la última publicación en este medio, debido a las vacaciones de Pascua y a que en algunos viernes no vacacionales se han visitado locales ya frecuentados en otras ocasiones, Los Dalton Buidaolles vuelven al ataque en la templada pero brumosa mañana sobre la ciudad de Valencia. Un clima típico de la efervescente primavera, que contagiaba de esa reacción química a los propios tertulianos; no sólo en vivo y en directo, también a través de los círculos de whatsApp.
Una semana tensa a nivel internacional, debido los ensayos nucleares de Corea del Norte y las amenazas de Donal Trump, llevadas a la práctica dejando caer sobre los yihadistas la madre de todas las bombas no nucleares. De destacar también fue la difícil situación de Venezuela, al borde de lo que podría suponer una guerra civil.
En cuanto al panorama nacional, seguían apareciendo casos de corrupción en los partidos políticos; tanto en las filas del PP como en las de los nacionalistas catalanes. En una semana en la que los datos macroeconómicos decían que empezábamos a salir de la crisis, aunque esto aún no fuera perceptible por el ciudadano de a pie. Semana también en la que comenzaba el plazo de presentación de la declaración del impuesto sobre la renta, siendo recurrente el hablar de todos aquellos vericuetos legales para pagar menos al fisco.
En los cotarros deportivos se comentaba la derrota, una vez más, del Atlético de Madrid contra el Real Madrid, esta vez en la semifinal de la Chapions League.
Los recuerdos del ayer: los problemas profesionales de otros tiempos y lugares, las añoranzas – y a veces las críticas – a otros sistemas educativos del pasado son también motivo de conversación en ese día primaveral en el que las aguas revueltas volvían a su cauce al final de un río que no corre, en una reunión de compañeros, y sobre todo amigos, en la Arrocería Nao Borraset.
José González Fernández
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