Bar Hermanos Haro (El Cabañal-Cañamelar) 31-03-2017
¿Qué tendrá ese distrito de los Poblados Marítimos que una y
otra vez les hace volver a Los Dalton Buidaolles? Este último día del mes de
marzo iban a ser reincidentes en el mítico barrio de El Cabañal-Cañamelar. Tal
vez por su sabor a pueblo, por su aroma a mar, por su belleza anárquica y
decadente o, simplemente, por sus tascas; en las que almorzar es comer para
todo el día.
Una comisión fallera es una agrupación de personas que
patrocinan una falla y que tiene una vigencia anual. Se disuelve siempre
después de la cremà, y se vuelve a constituir otra de nuevo, en la que se
nombran los nuevos cargos; quienes serán los responsables de la organización de
festejos y actividades que se realizarán durante todo el año: verbenas, teatro,
recaudación de dinero para el coste del monumento fallero, etc. Su estructura
es muy jerarquizada: presidente, vicepresidente, tesorero, secretario y jefes
de área. El casal es el ecosistema donde
se mueve todo lo concerniente a la comisión de la falla; sede social y local de
reuniones y actos lúdicos.
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No os preocupéis os voy a poner de todo. Sólo decirme la bebida, de
lo demás ya me encargo yo.
Como en todas las reuniones de Los Dalton Buidaolles,
también ese día hubo tertulia, y los temas tratados estuvieron relacionados con
la música; seguidores y detractores de determinados cantantes que han aportado
algo y otros que, a pesar de su fama, no han llegado a contribuir en nada a
esta sagrada y compartida afición. También se discutió sobre tauromaquia; con
la opinión de los protectores de los animales, - que lo entienden como una
crueldad - contraria a quienes defienden el toreo: como un arte, como un
negocio… y preconizan la pervivencia del mismo para que no se extinga la
especie del toro bravo.
El humor: la mejor energía para cargar las pilas, el mejor
antídoto contra la depresión. Una manera de enjuiciar las situaciones con
cierto distanciamiento ingenioso y burlón, producto de la comicidad, que consigue
hacer reír a la gente y que, por un momento, se olviden de las preocupaciones,
sin llegar a coincidir plenamente con el pensamiento de Nietzsche: “El hombre sufre tan terriblemente en el
mundo, que se ha visto obligado a inventar la risa”.
José
González Fernández